CPV (Cost Per View)

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Solo pagas cuando alguien realmente mira. Una gran forma de simplificar tu gasto.

CPV son las siglas de Cost Per View (coste por visualización), un modelo de precios para anuncios de vídeo en el que solo pagas cuando un usuario ve tu anuncio. A diferencia de los modelos antiguos basados en clics, el CPV te cobra por visualización, lo que significa que alguien ha interactuado realmente con tu contenido durante un tiempo significativo. Esto lo convierte en un enfoque rentable para las campañas de vídeo, especialmente cuando tu objetivo es llegar a personas genuinamente interesadas en tu mensaje en lugar de a aquellas que hacen clic por accidente o simplemente pasan de largo.

¿Qué cuenta exactamente como una visualización en CPV?

La definición de «visualización» varía según la plataforma. En YouTube, una visualización de TrueView se contabiliza cuando alguien ve 30 segundos de tu anuncio in-stream (o el anuncio completo si es más corto), o cuando interactúa con el anuncio haciendo clic en superposiciones o tarjetas. Los anuncios de YouTube Shorts cuentan una visualización a los 10 segundos. Twitter y otras plataformas utilizan 15 segundos como estándar. Esto significa que no estás pagando por impresiones pasivas; estás pagando por un engagement real, razón por la cual el CPV suele ser el preferido para las campañas de vídeo enfocadas en el interés real de la audiencia.

¿En qué se diferencia el CPV del CPM y el CPCV?

El CPV, el CPM y el CPCV son tres formas distintas de estructurar los costes de los anuncios de vídeo. El CPM (Coste por mil) te cobra por cada 1.000 impresiones, independientemente de si alguien ve el anuncio o no; es ideal para el reconocimiento de marca cuando buscas el máximo alcance. El CPCV (Coste por visualización completa) solo cobra cuando alguien ve el vídeo entero, lo que lo hace más caro pero mejor para medir el engagement real. El CPV se sitúa en un punto intermedio: pagas por visualización (según el umbral de la plataforma), por lo que es más barato que el CPCV pero más segmentado que el CPM. Elige en función de tu objetivo: alcance, engagement o visualización completa.

¿Cómo se establece la puja de CPV?

Al configurar una campaña de vídeo, defines tu puja de CPV máximo: lo máximo que estás dispuesto a pagar por visualización. Tu puja afecta a dos cosas: cuántas visualizaciones obtienes y dónde aparece tu anuncio. Una puja más alta aumenta tus posibilidades de ganar la subasta y aparecer en mejores ubicaciones. Google Ads y YouTube ofrecen estimaciones de visualizaciones basadas en tu puja y en los parámetros de la campaña para que puedas ajustar antes del lanzamiento. El CPV real que pagas suele ser inferior a tu puja máxima, ya que la plataforma se optimiza para cobrarte solo lo necesario para ganar la subasta.

¿Qué se considera un buen coste de CPV?

Un CPV saludable suele oscilar entre 0,03 $ y 0,30 $ por visualización, aunque esto varía según el sector, la audiencia y el tipo de campaña. Por ejemplo, los anuncios de YouTube Shorts y los anuncios in-stream saltables suelen estar en el extremo inferior, mientras que los sectores más competitivos o las ubicaciones premium cuestan más. La clave es comparar tu CPV real con los objetivos de tu campaña: si buscas reconocimiento de marca, puedes permitirte un CPV más alto; si te centras en las conversiones, mide el CPV junto con otras métricas como el CPCV o las instalaciones reales para garantizar el ROI.

¿Cuándo deberías usar CPV para tu campaña de vídeo?

El CPV funciona mejor cuando quieres equilibrar la rentabilidad con un engagement significativo. Utilízalo en anuncios de YouTube cuando quieras generar notoriedad o atraer visualizaciones a un contenido de vídeo. Es más efectivo que el CPM porque solo pagas por visualizaciones genuinas, no por impresiones aleatorias. Sin embargo, si tu objetivo final son las conversiones o las instalaciones de apps, combina los datos de CPV con métricas de CPCV o CPI para entender todo el funnel. El CPV te da control sobre las visualizaciones pagadas manteniendo los costes predecibles, lo que lo hace ideal para campañas de vídeo donde el engagement importa más que el alcance bruto.